Dimensiones del PEPS 

Las dimensiones son el contenido vital y dinámico de la Pastoral Juvenil Salesiana e indican su finalidad. No pueden faltar en ninguna de nuestras intervenciones, obras y servicios; por esto, deben estar presentes correlativamente y transversalmente en el PEPS.
 
Ahora queremos presentar la especificidad de cada dimensión, los desafíos a los cuales cada una quiere responder y las opciones necesarias para su realización.
 

La dimensión educativo-cultural

 
La dimensión educativo-cultural, en íntima relación e integración con la dimensión de evangelización y catequesis, es el centro del PEPS.
 
Esta dimensión pone atención en el crecimiento educativo integral de nuestros destinatarios; manifiesta la centralidad de la persona del joven inserta en una comunidad humana que actúa en una zona y es objeto y sujeto de un proceso socio-cultural.
 
La dimensión educativa es un rasgo característico de nuestra Pastoral Juvenil:
  • por cuanto en lo que se refiere los destinatarios, nos dirigimos a aquellos que tienen necesidad de apoyo en el crecimiento humano;
  • puesto que en lo que se refiere a los contenidos, asumimos la instrucción, la cultura, la preparación para el trabajo y el tiempo libre, como parte del camino de la fe; y 
  • porque en lo que se refiere al método, evangelizamos educando.

Junto a y al interior del aspecto educativo, pone atención especial en el mundo de la cultura y de la comunicación, con sus lenguajes, y a los desafíos que nos presenta el momento histórico.
 

La dimensión evangelizadora – catequética

 
Evangelizar a los jóvenes es la primera y fundamental finalidad de nuestra misión. Nuestro proyecto está radicalmente abierto y positivamente orientado a la plena madurez de los jóvenes en Cristo (cf. C 31) y a su crecimiento en la Iglesia.
 
La formación espiritual está en el centro de todo el desarrollo de la persona (CG23,160). Acompañamos y cualificamos el crecimiento humano con un itinerario de evangelización y educación en la fe (cf. CG23, 102-111).
 
Evangelizar es llevar la Buena Nueva de Cristo a todos los estratos de la humanidad para transformarla desde dentro (Cf. EN 18).

 
La evangelización, por tanto, es un proceso que comprende diversos elementos (renovación de la interioridad, testimonio, anuncio explícito y catequesis, adhesión del corazón, ingreso en la comunidad, iniciativas de apostolado…); pero elemento central es siempre la proclamación explícita de Jesucristo como único salvador (Cf. EN 24 e Iglesia en Asia 19).

 
La dimensión vocacional

 
Nuestro proyecto de educación y de evangelización tiene como centro a la persona en la singularidad de su existencia y quiere ayudarla a realizar su propio proyecto de vida según la llamada de Dios (vocación). Por esto, la opción vocacional es una dimensión siempre presente en todos los momentos, actividades y fases de nuestra acción educativa y pastoral, como su proyección natural y concreta (cf. C 28;.37).
En el compromiso vocacional privilegiamos los siguientes aspectos:
 

– el servicio de orientación dirigido a todos los jóvenes dentro del trabajo educativo;
- la constante atención para descubrir y acompañar con iniciativas diferentes y apropiadas las vocaciones de particular compromiso en la sociedad y en la Iglesia; y
- una especial responsabilidad por el carisma salesiano en sus múltiples formas, mediante el discernimiento y el cultivo de las semillas de vocación salesiana, tanto consagradas como seglares, presentes en los jóvenes.
Estos tres aspectos se apoyan y se complementan mutuamente, y constituyen el espacio de la pastoral vocacional salesiana (cf. CG21, 110).
 

La dimensión de la experiencia asociativa

 
El camino de educación y evangelización de la Pastoral Juvenil Salesiana encuentra en la experiencia asociativa una de sus intuiciones pedagógicas más importantes. El Sistema Preventivo requiere de un intenso y luminoso ambiente de participación y de relaciones amigables y fraternas; un espacio comunitario de crecimiento humano y cristiano, vivificado por la presencia amorosa, solidaria y animadora de los educadores; favorece, por tanto, todas las formas constructivas de actividad y de vida asociativa, como iniciación concreta al compromiso en la sociedad y en la Iglesia (Cf. C 35; R 8).
 
La dimensión asociativa, expresión de la dimensión social de la persona, es una característica fundamental de la educación y de la evangelización salesianas; en ella, el grupo no es solamente un medio para organizar la masa de los jóvenes, sino, sobre todo, el lugar de la relación educativa y pastoral donde educadores y jóvenes viven la familiaridad y la confianza que abre los corazones; el ambiente donde se hace experiencia de los valores salesianos y se desarrollan los itinerarios educativos y de evangelización; el espacio donde se promueve el protagonismo de los mismos jóvenes en el trabajo de su propia formación.
 
El conjunto de estas cuatro dimensiones constituye la dinámica interna de la Pastoral Juvenil Salesiana:
 

- Desde el encuentro educativo con los jóvenes en el punto en el cual se hallan, el educador los estimula y acompaña para que desarrollen todos sus recursos humanos hasta abrirlos al sentido de la vida y a la búsqueda de Dios;
– Los orienta hacia el encuentro con Jesucristo y a la transformación de su vida a la luz del Evangelio;
– Madura en ellos la experiencia de grupo hasta que descubran la Iglesia como comunión de los creyentes en Cristo y madure en ellos una intensa pertenencia eclesial; y
– Los acompaña en el descubrimiento de la propia vocación en el compromiso de transformación del mundo según el proyecto de Dios.
 

Por esto,
• Son inseparables y se cualifican recíprocamente, de modo que no se puede desarrollar una sin una referencia explícita a las otras;
• Esta unidad y esta correlación deben explicitarse en los objetivos de los PEPS de todas las obras de la Inspectoría, asegurando que los pasos específicos y las intervenciones se escalonen en un único proceso de crecimiento humano y cristiano; y
• Una obra particular, según su identidad y las necesidades de los destinatarios, puede articular los objetivos de su PEPS en torno a una dimensión central, por ejemplo, la dimensión educativa para la escuela, o la dimensión de evangelización en la parroquia… pero en ella debe siempre tenerse en cuenta los contenidos esenciales de las otras.